The Guilty One

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Fábulas Ciudadanas para Leer en el Baño: Desde la Perspectiva del que Sabe Poco y Nada

por Alien Carraz


Uno se hace la pregunta: ¿Por qué ganó Bolsonaro en Brasil?
¿Será culpa de Maduro y esa incompetencia tan propia de las administraciones de izquierda que saben poco y nada de economía a pesar que palabrean la teoría como si fueran maestros?
¿Será culpa del ex presidente del Brasil, Lula da Silva, asiduo en la cárcel por corrupción y que justamente es el máximo representante del PT (Partido de los Trabajadores) de la izquierda brasileña y yunta de la también ex presidenta Dilma Rousseff (del mismo partido) que fue cesada de sus funciones tras una acusación constitucional que la tuvo al borde de la cárcel?

¿Será por Evo Morales y sus denuncias chantas para engatusar a los bolivianos con que Chile tiene la culpa de todo lo que pasa en Bolivia?

Vaya uno a saber. En estos tiempos de internet y las comunicaciones instantáneas, todo tiene que ver con todo y cualquier acontecimiento o cualquier discurso exaltado de algún influencer en alguna parte del planeta termina incidiendo en el precio del cobre o el de la bencina.

Estamos insertos en una sociedad donde la “desinformación” es una retorcida herramienta de un valor incalculable cuando se trata de acreditar lo propio desprestigiando lo del contrario. Así, nos llega la “información” que Bolsonaro no es mucho menos que un nazi, un “ultraderechista” entre homófobo y xenófobo, una especie de partidario del ku klux klan, un monstruo anti-izquierdista que va a arrasar con los pocos comunistas que van quedando y con cualquier intento que tenga que ver con marxismos, allendismos, castrismos u otras fragancias de la añeja izquierda apadrinada por Rusia.

Pareciera que con Trump a la cabeza de las referencias de los arrebatos y tropicalismos que sufre la política en buena parte del mundo, cualquier boca floja con algún carisma y capaz de vender humos lacrimógenos con el 1% de la competencia que se necesita para meterle refrigeradores a los esquimales en la Antártica, puede ganarse un puesto en la presidencia de casi cualquier país de América latina.

¿Será que la treta comunicacional de Trump es lo que lo ha transformado en uno de los líderes impopulares más popular del mundo?

El colorín tiene como caballito de batalla despotricar directamente en contra de la prensa acusándoles de ser “enemigos de la gente”. Lo que Trump logra con esto es que los periodistas se lo tomen como un ataque personal y se presten al juego de replicar todo lo que el presidente dice. Sin embargo, estas réplicas resultan mucho más viscerales que argumentadas. Por lo tanto, la gente termina por NO creer todo lo que la prensa dice de Trump.

La prensa pierde, el colorín gana.

Marketing & Libre Mercado

Está claro que el Capitalismo no es la mejor solución para combatir la desigualdad, y que el Libre Mercado sirve más bien a los intereses de los grandes capitales que aplican letra chica y ventajismos groseros + otras retorcidas colusiones para que la plata rinda más jugo a costa de la gente que ama el facilismo de tener una tarjeta y que no mide los riesgos del vicio de comprar en cuotas y dejarse arrastrar por la tentación de las ofertas tal como hacen los zombies por la de la carne fresca…

La impúdica publicidad, llámese marketing, parte de la base que la gente es lo suficientemente tonta y pajarona como para tragarse cualquier argucia de mercado, incluso aquellas en las que parece que nos están “regalando” las cosas. Ya sabe, el típico “antes y después” en el que le ponen una raya a un precio supuestamente anterior y colocan otro nuevecito por un valor que puede ser hasta un 80% más barato. ¿Y usted, qué hace? Parte como un loco (normalmente, una loca) a tarjetear el asunto y se lleva para la casa cualquier cosa que a lo mejor no va a usar hasta darse cuenta que en verdad nunca le hizo falta (¿?)

Pero volviendo al asunto político ¿Por qué la gente le da la espalda a la izquierda (nuevamente) y se aferra a las ideas donde se vislumbra la plata y el bienestar económico por sobre todo lo demás entre otras tantas panaceas adjuntas a otras ilusiones que raramente se convierten en alguna realidad tangible (como la justicia en los tribunales de justicia, por ejemplo)?

Las razones se dan por montones, empezando por aquello ya señalado de la seguridad económica, algo que se transforma en un capital muy escaso en los gobiernos de izquierda porque sus conceptos del bien común se afianzan en retóricas populistas que básicamente no generan riqueza sustancial para un país sino más bien versos, ciertas panaceas emocionales, tesoros sentimentales que sirven para ilusionarse con un mundo mejor que no termina de materializarse nunca.

Sigue mañana…(¡pufff!...no se olvide del desodorante ambiental)



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