The Guilty One

The Guilty One

Fábula Ciudadanas para Leer en el Baño: Los Goles de Media Cancha

por Alien Carraz


Piñera, representa la idea de la plata, el emprendimiento y la inversión. Uno imagina que de su cabeza y de las de los otros esbirros suyos expertos en la “creación de proyectos para producir riquezas para todos” (¡já!), saldrán otras ideas geniales que traerán grandes inversiones al país y por ende habrá miles y miles de nuevas plazas de trabajo, mejores salarios, más beneficios laborales para todos los criollos, nacidos y criados en la tierra de los nóbeles, de los bi-campeones de América e inequívoco paraíso de colusiones, portonazos y motochorros.

¿Será? ¿Puede uno sacar cuentas alegres en la creencia que los de derecha, los capos de la Udi, RN, Chile Vamos y otros conglomerados de corte pechoño populista (en la línea Kast & Lavin) son suuuuper inteligentes para generar recursos? (¿O son mayoritariamente negocios que parecen recursos?)

La historia de Chile está poblada de rotundos fracasos de los políticos del sector oriente y de otras experiencias aún peores entre los eternamente enrabiados de la izquierda (que se llenan la boca con lo del pueblo aquí y el pueblo acá) y que no han sabido administrar la plata y los recursos de país cuando están en el poder y a quienes sus oponentes políticos del empresariado, de la Cia y de otros matarifes capitalistas (asesorados por gringolandia), les han aplicado “zancadillas económicas insalvables” (que es la ciencia de entorpecerte, aislarte y dejarte sin crédito) que los condujo a la bancarrota y al suicidio político, y a otros, al de carne y huesos.

Lo decadente del capitalismo y su amor por la plata es que tiene la misma impronta que el fútbol. Si el “foul táctico” es una estrategia del juego que saca aplausos entre los aficionados del equipo que la aplica (y desconchadas rabias en el contrario), también las simulaciones ganan adeptos que se vanaglorian de la “inteligencia” del jugador (como un Luisito Suarez cualquiera) que se tira un clavado escandaloso (acompañado de contorsiones propias de quien ha sido vilmente vapuleado, zamarreado y básicamente quebrado en varias partes y triturado en otras tantas) y todo para que el tonto del pito caiga en la red de mentiras y termine cobrando una falta que nunca existió. Con esta estrategia se consiguen amarillas, penales, expulsiones y se ganan partidos.

Así, bajo esta misma premisa, el libre mercado se aprovecha de las asesorías comerciales al borde del precipicio de sus asesores excelentemente bien remunerados y que hacen de la letra chica las biblias que lo explican y lo confunden todo, pero que ¡nadie lee!
En un ejercicio llevado a cabo en Noruega se puso de manifiesto que el contenido del apartado “Términos y Condiciones” de las 20 aplicaciones más populares que usted puede cargar en su computadora, superaba en extensión todo lo que está escrito en el Nuevo Testamento, y les tomó más de ¡¡24 horas!! leer en voz alta el total de lo señalado en ellas.
También, en este juego donde la moral y la ética están excluidas del partido, se aplican otras “estrategias” que sirven para estrujar aún más la teta de los tontos útiles (o sea, de ¡nosotros!) para que soltemos todo lo que cargamos mensualmente encima aún a riesgo de estrangularnos con una deuda que, incluso en cuotas repactadas y reducidas, pueda resultar impagable.

Como ejemplo de la ética comercial de algunas empresas, les relato mi experiencia con Directv. 
Me parecía una exageración pagar un aproximado a $ 42.000 mensuales por una programación que repite y repite las mismas películas y que tiene la estrategia oportunista de sacarles partido a ciertos eventos que son los más populares y que tienen más abonados. El fútbol está entre los más demandados. 
Como buen chileno, mi corazón está con Vidal, Alexis, Chelo Díaz, Medel, entre otros. No me pierdo partido y mucho menos si es de la Champions. Me aburrí de la sospechosa programación de Directv con ciertos partidos del Barsa o del Manchester United que justamente fueran a ser transmitidos por canales que pertenecen al nivel Premium (como si $ 42 lucas mensuales no fueran requete Premium en cualquier parte) y que ahora ya no pueden ser comprados con el sistema Pay Per View (PPV) sino hay que comprar todo el paquete al cual pertenece el evento. O sea, si es un partido que transmite un canal de Fox hay que pagar un aproximado de $ 9.600 mensuales por encima del plan que uno tenga

¿No es un asalto a mano armada y concienzudamente premeditado?

Me dio rabia. Llamé, y sin querer entrar en polémicas (con la mierda hirviendo no es bueno negociar) le expliqué a la ejecutiva de Directv que no estaba en condiciones de pagar              $ 41.990 mensuales y que deseaba bajarme a un plan más barato. 
La muchacha, evidentemente extranjera y encantadoramente amable, me explicó que había uno que costaba $ 35.000, pero que no incluía el paquete HBO que yo tenía adicionado a mi plan Oro (¡Menos mal que es oro! –me dije- Si fuera cobre no sé qué mierda incluiría).
Me dio rabia de nuevo
¿Sabe qué, señorita? –le dije- Pensándolo bien, creo que me voy a salir de su empresa. Hoy, uno encuentra mejores ofertas en otras compañías y, obviamente, más económicas y con iguales prestaciones. ¿Qué tengo que hacer para ponerle término al contrato?
La de la voz caribeña guardó silencio por un por unos segundos y luego se soltó con un discurso que denotaba buenas horas de entrenamiento…
Óigame señor, déjeme decirle que podemos mejorar las condiciones del plan de $ 35.000 mensuales. En Directv estamos siempre atentos a las necesidades de nuestros clientes. De hecho, le tengo una oferta que le va a gustar …¿Qué le parece pagar los mismos $ 35.000 mensuales conservando su paquete HBO sin costo adicional?

En un principio, encontré que la oferta era súper buena. Pero, luego, vine a caer en cuenta que durante un largo tiempo estuve pagando $ 41.990 por algo que en verdad se consigue por $ 35.000 (y si es que no se logra por menos)
En otras palabras, estamos en una jungla donde los leones se hacen pasar por vegetarianos y nos hacen creer que compartimos la ensalada, mientras los muy ladinos te miran de reojo, afilan los colmillos y calculan cuánto pueden engordar contigo adentro de sus panzas.
Sólo porque me da lata cambiar de empresa, antena y otras gestiones propias de finiquitos y nuevos contratos, sigo en Directv y ahora pago las $ 35 lucas en vez de las $ 42 con que me estuvieron columpiando durante años.
Me daré una ducha para desenrabiarme




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