The Guilty One

The Guilty One

El Mono Inteligente (recordando a Stephen Hawking)


"Obviamente, debido a mi discapacidad, necesito ayuda. Pero yo siempre he tratado de superar las limitaciones de mi condición y llevar una vida lo más completa posible. He viajado por todo el mundo, desde la Antártida a la gravedad cero."

En un día como un 8 de Enero, pero del 1942, nació en Oxford, Inglaterra, Stephen Hawking, uno de los científicos más grandiosos que ha dado la humanidad en toda su historia.  El hombre alcanzó a cumplir 76 años de vida con un pronóstico médico que le auguraba no pasar de los 23.
La paradoja detrás de este genio, es que a pesar de tanta sabiduría científica, ésta no le alcanzó para salvarse a sí mismo de una enfermedad degenerativa conocida como esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que lo tuvo postrado en una silla de ruedas desde los 21 años, imposibilitado de moverse y a la postre también de emitir palabras a través de su boca.



Gracias a las extraordinarias capacidades de la ciencia computacional, el científico podía “hablar” porque debajo de la silla de ruedas tenía una caja de color negro que traía un hardware y un amplificador para el sonido de voz, un regulador de voltaje y otro hardware con llave USB que recibe la información que envía un sensor de infrarrojo, el cual se encontraba en los lentes de Hawking. El sintetizador que finalmente construye el sonido de la voz se encontraba en otra caja instalada en la parte trasera de la silla y allí se reciben los comandos enviados desde una tablet-pc Levono mediante otro puerto USB serial…
(¡Maravillosa tecnología!)

La esclerosis lateral amiotrófica, se produce por la mutación de un gen (el  C9orf72) que  da como resultado el origen de una proteína alterada que destruye las células del cerebro. Ésta, es una explicación escandalosamente simple para un proceso degenerativo terriblemente complejo que me tomaría una eternidad poner en letras sencillas.
Sólo diremos que Stephen estaba jodido. Pero que ha sido este horrible impedimento lo que le hizo dedicar todo su genio y “sin moverse de su escritorio” (valga el humor negro) a la concentración de su mente en la búsqueda profunda de las preguntas y respuestas que conforman el universo de la vida, del espacio temporal, de los hoyos negros o en el tema de la relatividad general, de la cual no diré nada para no pasar por sabelotodo (a sabiendas que nunca he entendido ni madres).

La genialidad de Hawking, entre otras cualidades, estaba medida por su capacidad para visualizar los problemas teóricos al interior de su mente, en vez de hacer el trabajo común de todo científico, y que es garrapatear números, fórmulas y teorías en un pizarrón o en un cuaderno o en el disco duro de un computador.

Stephen Hawking, no fue un estudiante especialmente brillante en el colegio, pero en la universidad su ingenio re-despertó (casi de casualidad) aquello que habitaba y bullía en sus sueños desde su época de infante. Él, quería estudiar matemáticas, pero en el colegio universitario de Oxford, donde también estudió su padre, no había tal cátedra. Entonces, se decidió por la física. También la biología llamaba su atención, pero la consideraba “una ciencia demasiado inexacta”.

Cuando niño, en su casa de St. Albans, un pequeño pueblo en las afueras de Londres, Stephen demostraba un enorme interés en todo lo relativo al espacio sin límites del cosmos.
Su padre, quería que fuera médico. Sin embargo, él vivía inmerso en los asuntos del Universo y en su pieza acumulaba libros de ciencia, de aviones y aeromodelismo,  trastos, aparatos o artilugios eléctricos que sólo él sabía para qué servían.

Pero más allá de los conceptos meramente científicos con fórmulas y números imposibles para la gran mayoría de nosotros los mortales, este genio nos ha dejado conceptos que abarcan tanto al hombre mismo como al infinito espacio que se extiende a nuestro alrededor.


Para Hawking, el hombre, no es más que un simio inteligente:
“Sólo somos una raza avanzada de monos en un planeta menor de una estrella promedio. Podemos entender (algo) del Universo. Eso, nos hace especiales”.

En referencia a la vida más allá de la Tierra, nos suelta una frase que parece cargada de sarcasmo: “Creo que la vida extraterrestre es bastante común en el Universo, aunque la vida inteligente no lo es tanto. Algunos dicen que aún debe aparecer en el planeta Tierra”.
(¿Nos llama monos de nuevo?)

Con respecto de la existencia misma del hombre y su circunstancia, el científico nos regaló mensajes tan  reveladores como crípticos o irónicos:
“Nadie puede resistir la idea de un genio lisiado” o “La vida sería trágica si no fuera graciosa”.

Hawking, ha manifestado sus reservas y temores frente a la idea de extraterrestres arribando a la Tierra:
“Si los extraterrestres nos visitaran, ocurriría lo mismo que cuando Cristobal Colón desembarcó en América y nada salió bien para los nativos americanos.

La cosecha que logramos a través de un período de tiempo (digamos un año) es mayoritariamente el resultado de las decisiones que hemos tomado. Si nos consideramos responsables de tales decisiones, entonces decimos que ese ha sido finalmente el destino que hemos construido. Pero, si éste no nos ha gustado, le echamos la culpa a la mala suerte, a la casualidad o a que todo ya estaba predestinado.
Sobre esto, e irónicamente, el científico escribe:
“Me he dado cuenta que las personas que dicen que todo está predestinado y que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, igualmente  miran antes de cruzar la calle…”.

Finalmente, cerraremos este capítulo sobre este portento de inteligencia con una de sus sentencias que más me impresiona porque lo que describe supera a muchas de las cosas imposibles que mi mente es capaz de imaginar:


"El viaje en el tiempo solía ser considerado sólo como algo de la ciencia ficción, pero la teoría general de la relatividad de Einstein permite considerar la posibilidad de que podríamos deformar el espacio-tiempo lo suficiente como para que usted pueda irse en un cohete y volver antes de salir."  ,  

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