The Guilty One

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Dejad que los Niños Duermanzzzzz




Se ha publicado un estudio sumamente científico, elaborado conjuntamente por el Open University y la Universidad de Harvard, en el que se señala que los niños, jóvenes, muchachones y otros especímenes de la fauna estudiantil, deben abandonar el pésimo acostumbramiento nacional de levantarse muy temprano en la mañana para ir a sus respectivos centros de enseñanza. 
En vez de tal ignominia, los chicos deberían concentrarse  en abrir sus ojitos a una hora muy prudente –tipín 8 y media- para que, luego de un suculento desayuno rico en proteínas, calorías y suficientemente bien regado con carbohidratos, queden perfectamente preparados para enfrentar las peligrosas y mortíferas horas de estudio o el aterrador estrés de alguna prueba de matemáticas o, lo que es peor, una sesión completa de 3/4 de hora de gimnasia.

Un equipo inglés especializado en neurociencia, realizó pruebas de cronobiología (la ciencia que estudia el reloj biológico de las personas) durante 4 años y en unos 2.000 estudiantes de distintas edades de una misma escuela estatal de Inglaterra.
En los dos primeros años, los estudiantes modificaron su horario de entrada al colegio y lo hicieron a partir de las 10:30
En los dos años siguientes, el inicio de clases fue a las 8:30

El resultado de los estudios constató que en el horario de las 10:30 disminuyeron en un 50% las ausencias a clases por enfermedad, mientras que en las pruebas de rendimiento hubo un aumento de productividad del 12%
Las razones cronobiológicas detrás de esta mejora –según el estudio- se relacionan con que “la luz de la mañana es esencial para despertar el cerebro”. De ser esto cierto, los niños y jóvenes chilenos que se levantan a las  06:00 en el invierno no ven despertar sus mentes ni de chiste, porque a esa hora todo está tan oscuro como al interior de sus cabezas.

Las múltiples realidades existentes en el planeta respecto del sol, demuestran que el rendimiento escolar y las capacidades del cerebro, en Noruega o Finlandia, por ejemplo, no han disminuido en lo más mínimo a pesar de que allí existen ciudades cuyos habitantes no ven ni un rayo de sol durante meses.

¿Será que los estudios de la Universidad de Harvard están más para marketear bobadas que para aportar cuestiones que científicamente sirvan para mejorar nuestra salud física y mental?
Porque, mire usted: un anterior enunciado de esta prestigiosa casa de estudios, señaló categóricamente que la leche NO es beneficiosa para la salud y que SÍ puede ser la causa de la obesidad, la diabetes y el cáncer. O lo que es aún más controversial: la investigación señala que hasta el alcohol, bebido en forma moderada, puede ser favorable al organismo, pero que beber leche no lo es de ninguna forma ni en ninguna cantidad.

En Finlandia como en Noruega, la esperanza de vida es de 82 años para los hombres y 84 para las mujeres.
Los finlandeses están entre los mayores consumidores de leche del mundo  en todas sus formas (mantequillas, quesos, yogures, cremas, etc.) al tiempo que poblaciones completas de noruegos (que también engullen leche como terneros) pueden pasar hasta 6 meses de cada año sin un bendito rayo de sol que los ilumine.



De hecho, en Rjukan (a 170 kms de la capital, Oslo) se instalaron unos espejos gigantes sobre una ladera a 450 metros sobre el pueblo, los cuales giran para capturar el brillo del sol y reflejarlo en la plaza donde la gente se reúne a disfrutar del calor de sus rayos y de la luz que les proporciona.

Ni para qué decir que el nivel educativo de los jóvenes finlandeses y noruegos supera a los nuestros largamente o que sus economías están entre las más desarrolladas del planeta o que su nivel de salud es portentosamente bueno con respecto del despelote nacional que nos cobija.

En estos tiempos de internet, redes sociales, tablets, celulares y otros adminículos como los centros neurálgicos de nuestras vidas, nos invaden afirmaciones, advertencias y “descubrimientos” tan falsos algunos como sospechosamente ciertos otros. Al final, uno ya no sabe si demandar a la Soprole por intoxicarnos con sus “brebajes infernales” o hacer campañas en contra de los pollos y los huevos por atiborrarnos de hormonas los primeros y colesterol los segundos, o hacerles una petición en son de guerra a las panaderías para que no nos engorden con el pan (1).

Hay quienes argumentan que todo lo que lograrán algunas escuelas implementando metodologías que promuevan clases a partir de las 10:00 será una manga de cabros flojos que vendrán a desordenar la vida de las familias acostándose tarde en la noche mientras sus padres tendrán que seguir en lo de siempre y levantarse a las 6 de la mañana para ir al trabajo. ¿Qué harán los vándalos y vándalas sin nadie que los cuide y vigile hasta la hora del colegio? ¿Cómo podrán los sufridos progenitores histéricos (esos que no confían en los buses escolares)  ir a dejarlos? 

En estos tiempos en que la lucha por el éxito y la plata -en las junglas de cemento- son una carrera cruel y despiadada, y tanto la moral como la ética no sirven para el propósito de escalar y producir jugosas ganancias...¿Será bueno que nuestros impúberes se vuelvan enclenques, fofos y blandos, como los tigres de parques privados que duermen hasta muy tarde y no tienen que correr tras nadie para conseguir el alimento que otrora les significaba fallar el 90% de todos sus duros intentos por cazarlos?
¿O una cosa no tiene nada que ver con la otra?
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(1)   FALSO: El pan no es un alimento de elevado valor calórico y además es pobre en grasa. Es rico en hidratos de carbono, nutriente que constituye la base de la dieta mediterránea. Otra falsa leyenda que acompaña al consumo de pan, es aquella que afirma que la miga engorda mucho. Es incorrecto, ambas son el mismo producto, lo que ocurre es que la corteza por acción del horneado se deshidrata mientras que la parte interior (la miga) conserva mayor cantidad de agua, de ahí su aspecto esponjoso
 (Revista de la Salud y el Bienestar)


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