The Guilty One

The Guilty One

El Caos de la Ideas Bobas

Parte 2

 Episodio 2 - ...Y déle con lo mismo

      Hoy, se desgranan las pasiones del amor “tal cual es y se siente” (en vez de someterse a las normas del "tránsito" por temor a la humillación y el menosprecio social), y los hombres que llevaban la delantera en eso de apuntarle a otros hombres (amén de a las mujeres) ahora se topan conque públicamente las chicas se erotizan con otras chicas y aquel “territorio propio del amor” (tal cual nos lo apernaron desde la cuna) es ya una tierra de nadie y cualquiera anda de la mano con cualquiera o se mete en la cama con cualquiera. Algunas chicas asumen su libertad echando afuera la lengua completa o exhibiéndose para la foto con falos de goma reciclable o tomándole el pelo a la milenaria y oscura cultura machista de otros pagos al otro lado de Occidente, dándole de langüetazos a la piel de otras mujeres y fingiendo orgasmos lésbicos para YouTube.

      Estos, son tiempos de los “despertares” que afloran siempre atrasados, a la retaguardia de la realidad inminente, como consecuencia de negarse a lo evidente y por culpa de andar escondiéndose en los roperos. Es por ello que desde los inicios de la era industrial, hace casi dos siglos, hemos hecho un hoyo, un forado del porte de 16 millones de km2 en la capa de ozono, mientras los encargados de defender la vida en el planeta se han demorado un siglo en reaccionar, y probablemente, ya no sirva de mucho que hoy aparezca Barack Obama -con tono de angustia y como quien acaba de descubrir el hilo negro- a decirnos que el Calentamiento Global es la madre de nuestros problemas y que puede determinar (o ya ha determinado) el futuro de nuestro planeta y los monstruosos cambios climáticos que vendrán con él.
      Mientras tanto, el “amor común y corriente”, aún gobierna en las emociones de una mayoría de esta humanidad amante del artificio y la ciencia ficción, que va adentrándose vertiginosa y altaneramente en los dominios de la Naturaleza para imponer sus propias leyes, reinventar el ADN o cambiar, a través de la inteligencia artificial, los pensamientos poéticos del alma por flujos mentales mecánicos y "sensibles", como una voz del contestador automático. El confuso laberinto por el cual circulamos en la creencia que vamos para adelante se tupe cada vez más de respuestas antagónicas y señales erróneas. Nos asustan conque un montón de cosas que tienen licencia para venderse, comerse, masticarse o tragarse, de pronto pueden ser cancerígenas. Nos dicen que tomar leche es lo mejor del mundo y a la vuelta de la esquina los de Harvard nos revelan que es mala para nuestra salud. Nos “demuestran científicamente” que los huevos son perniciosos porque nos atiborran de colesterol, y al rato nos relanzan la buena “nueva” de que todo está ok con los óvulos gallináceos.

      En la Internet están todas las respuestas equivocadas del mundo que la gente apadrina como las verdades perfectas (y gratuitas) y las introduce en sus vidas con el mismo entusiasmo que se toma cualquier cosa para el dolor de algo que puede ser esto o aquello, o la causa de alguna cosa que ocurre en alguna parte que parece ser el apéndice o el hígado. Nadie duda en echarse la píldora en la boca. El único titubeo tiene que ver conque si la pastilla se toma antes o después de las comidas. En el espacio virtual, la mitad del mundo pregunta y la otra mitad receta. Hay libertad absoluta para ser imbécil desde el anonimato relativo, porque con unos cuantos comentarios simplones que hagas en las redes sociales te hacen pisar el palito y te califican de “comentarista destacado”. Es que casi todo lo que aparece en nuestra pantalla del monitor está para venderse vía lisonjas, chanchullos y tejemanejes, que es una mecánica publicista de lleno en las tergiversaciones, la falsedad y el subterfugio. Y los tramposos cibernéticos evolucionan a la velocidad de la luz gracias a las benditas señales claves que les entrega ingenua y gratuitamente la gente a través de Facebook, Twitter, Instagram y las otras redes que sirven para desnudarnos en público, pero en la creencia (una ambigüedad a todas luces) de que nos están hackeando...

Cuando yo era un ejecutivo de una arrendadora de autos gringa, me presenté en la estación de policía para denunciar el robo de un automóvil.
-¿Dónde se lo robaron? -me preguntó el oficial-
-Desde la oficina de la empresa -respondí
-¿Le rompieron algún vidrio o las cerraduras?
-No
-Ah, entonces no fue un robo, fue un hurto
-Pero, si el que se llevó el auto nos lo había arrendado -protesté
-Ah, entonces no fue un hurto, fue una apropiación indebida. Usted voluntariamente le entregó el coche a esta persona a cambio de los datos de una tarjeta de crédito ¿No?
-Sí, señor, pero resulta que la tarjeta era falsa
-Entiendo, señor, pero eso no cambia la figura del delito ¿Tiene usted seguro?
-Si, señor
-Pues le advierto, por si no ha analizado en profundidad el alcance de su seguro, que las aseguradoras no responden por "apropiación indebida", sólo por robo y hurto.

O sea, a los adictos al Facebook y demases, que se gastan el día en enviar fotos de "Estoy aquí con mi amigos", "Estoy acá frente a mi casa", "Estoy aquí con mi auto en el estacionamiento de tal lugar", e incluyen mapas de localización de los lugares que visitan, habría que advertirles que no hay nadie que necesite hackearlos para desplumarlos de sus pertenecias. Ellos, se hackean solos.


No hay comentarios: