The Guilty One

The Guilty One

El Caos de la Ideas Bobas

Parte 1 
por Alien Carraz


       Dentro del planeta de mi cerebro, tengo conviviendo a mis neuronas en absoluta democracia, y por lo tanto me arrebatan algunas cuantas preguntas bobas como, por ejemplo, ¿Porqué a las actrices del cine les gusta tanto divorciarse o exhibirse mostrando las pechugas y el trasero? Una pregunta absurda por donde se le mire y que sin embargo tiene la validez y el aval de miles de páginas en diarios y revistas, al igual que otras miles de imágenes en la tv, el cine o la internet que pagan grandes sumas de dinero sólo para enseñar las celulíticas impudicias de estos personajes.

      Las sociedades consumistas como las nuestras se aferran al principio del libre albedrío como la pócima perfecta para romper las reglas y salirse de madres con la misma naturalidad conque una de estas actrices entra y sale de rehabilitación alcohólica o se enamora y desenamora de chicos lindos, guardaespaldas o jardineros. Estos dramas del satélite cinéfilo se vuelven las historias cotidianas que aparecen en una revistas cada vez más gordas, que tienen un 80% de sus páginas abarrotadas de avisos publicitarios donde resplandecen unas mujeres escandalosamente bellas, de miradas acariciadoras, poses sugestivas y un halo de éxito donde prima lo sensual y exquisito.

      Son las mujeres perfectas, las modelos a seguir que lideran las imágenes de los vaivenes de la moda. Es el glamour que se agita en ciertas élites de las grandes urbes de cemento y que se exhibe en las pasarelas públicas de los malls o en cualquier lugar donde la concentración de personas tenga más hechizo y seducción que en una protesta por los derechos humanos o por la educación gratuita.

      Junto a las imágenes de las bellas, están las cremas, ungüentos y pociones que prometen los tesoros de la juventud, más las vitaminas, extractos de algas, brillos y colores para una piel perfecta, la turgencia de los pechos, la derrota de las arrugas o el triunfo de una mirada profunda y seductora.

      Son mujeres de un metro ochenta, con piernas como cuellos de jirafa y que tienen al “lifting” como bandera de lucha para la seducción en los espejos o en la mirada de los hombres, o de otras mujeres. Porque, el libre albedrío, también ha logrado arrancar de los armarios aquellas antiguas y decadentes versiones del paraíso entre Adán y Eva, la serpiente, la manzana...¿O era sólo sexo?


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