The Guilty One

The Guilty One

Trasplante de Cabeza, Remedio Infalible

por Alien Carraz



     Vamos a suponer que usted “pierde la cabeza” constantemente o que tiene “mala cabeza” para recordar cosas importantes, o que hasta su madre le acusa de ser un “cabeza hueca” porque al interior de su mente bullen ideas estrafalarias o no es capaz de concentrarse en nada, y cuando va al supermercado por los tomates llega de vuelta a su casa con 1 litro de leche sin lactosa. Cualquiera sea la razón para que la gente desconfíe de su cabeza y, por ende, de las voladas y tonteras que salen de ella, el camino de reconciliación con la gente, su familia y sus amistades, será siempre una travesía larga y tortuosa porque ya sabemos que una vez instalada la idea de que uno es un “cabeza de chorlito”, no será fácil deshacerse de ese cartel, y la crueldad de la gente se encargará de hacerlo más difícil.

     ¡No, ni se te ocurra confiar en ese tonto. No tiene cabeza!
Esa y otras frases peores serán las que adornen sus espaldas en su pasar frente a otras personas que repiten lo que otros dicen de usted. ¡Una maldita tortura!
Sin embargo, y si tiene la suficiente capacidad económica (parecida a la que describo en el artículo de más abajo sobre los que van a Marte), unos huevos de toro de lidia y, efectivamente, posee una cabeza más desechable que otra cosa, existe hoy en día una solución que es muchísimo mejor de la que usaba Jon Snow para cortar las cabezas de los que no le hacían caso cuando era el Lord Commander de los Night's Watch.

     En este caso concreto, y en vez de una decapitación involuntaria, se trata de un trasplante de cabeza. Una nueva y complejísima técnica médica que ha salido (¡era que no!) de la cabeza del neurocirujano italiano Sergio Canavero, quien asegura poseer los conocimientos fisiológicos y técnicos que el resto del mundo de los especialistas se los impugnan. ¡Nadie de los neurocirujanos del planeta cree que este médico espagueti podría tener éxito en una operación de esta naturaleza. ¡Es imposible! que pueda volver a unir las millones de terminaciones nerviosas que hay en la médula espinal!, dicen los expertos. Canavero, los refuta con un pegamento plástico fenomenal que supera largamente las bondades de La Gotita y que se llama Polietilenglicol, y cuya fórmula química es:

HOCH2CH2OH + n(CH2CH2O) → HO(CH2CH2O)n+1H

     (Puede que sobre o falte alguna H en esta ecuación, pero me declaro incompetente para resolver tal dilema). Lo importante del asunto es que el Dr. Canevaro está segurísimo que con este material pegamentoso podrá solventar el problema de la unión de la médula espinal, que es el meollo de este asunto del transplante de cabezas. Claro que los científicos de la competencia se carcajean de lo lindo con las explicaciones técnicas de Canavero, aunque también habría que darles algún crédito, porque acá, en Chile, los periodistas deportivos se mostraban incrédulos y hasta se reían a los gritos de las de Sampaoli, y ya ven lo que pasó.

     La cosa es que, si este doctor italiano es capaz de hacer lo que pregona con tanto entusiasmo, la vida en el planeta Tierra habrá de cambiar completamente para todos aquellos que tengan muchísimo dinero y 10 millones de dólares para gastar en un cuerpo nuevo. Las posibilidades son fantásticas: se podría tener una cabeza con 80 años de conocimientos y experiencias en un cuerpo de 30, sólido, fuerte y musculoso y con algunas herramientas físicas capaces de un enfrentamiento multiorgásmico que ya se la hubiese querido mi tío Casimiro, que, después de los 60, cayó en lo blandengue y la pasión por los bingos en vez de las faldas. Para sus primeros intentos, el Dr. Canevaro cuenta con un voluntario ruso de apellido Spiridónov, quien sufre de una atrofia espinal intratable.

     Evidentemente, es altamente recomendable no apresurar los cortes a la altura de la corbata porque nuestro entusiasta doctor aún no tiene experiencias directas con el descabezamiento de seres humanos, y cuentan las malas lenguas que, aunque no le tiembla el pulso en los cortes del lomo vetado y desmiembra limpiamente pollos y chanchos de engorda, no es lo mismo que andar cortando cabezas de homo sapiens (sobretodo si es la nuestra). Es mejor esperar que Canavero practique con el ruso antes de ponernos en sus manos y proyectarnos a una vida llena de goces y delicias con un cuerpo macanudo en el Caribe y varias chicas espeluznantes, de esas que hacen del kamasutra un manual para niños de pecho y que no trabajan en el Cirque du Soleil sólo porque prefieren las risas y el despelote a las contorsiones, amén del placer de intercambiar discursos y cabalgatas por billetes verdes de a 100.

     Ahora que, si usted aún tiene juventud y sus intereses son netamente altruistas y artísticos, puede hacer todo el tratamiento a la inversa: se queda con su cuerpo tal cual y se instala la cabeza de un tipo buenmozo, lleno de talentos, un artista fabuloso, un intelectual de primera línea. Claro que, adicionalmente, habría que considerar una tecnología que haga un download de todo lo que contiene su ex-cerebro, para luego instalarlo en la nueva mollera. Al principio, habrá cortocircuitos, y la contaminación de ideas idiotas de la masa encefálica original se irá poco a poco diluyendo dentro de una mente brillante que sabrá distinguir que pedorrearse en los ascensores atestados es algo que no debe de hacerse. Será raro mirarse al espejo y no reconocerse. Una cosa muy extraña. Pero, ya sabemos que el hombre es un animal de costumbres, y a la vuelta de la esquina usted ya estará habituado a su nueva cabeza y a las bondades que ésta le proporciona.

     Así que, ya lo sabe, espere a ver qué pasa con el voluntario ruso, y mientras tanto, vaya juntando los morlacos necesarios para renovarse del cuello para arriba o para abajo. Le sugiero un concienzudo análisis de sus partes blandas y de la sesera. Métase en internet y someta a su mente a varias de las pruebas de inteligencia e ingenio que abundan en la red. Si del 1 al 10 no obtiene más que puros 2 o 3, ya puede ir pensando en que su necesidad fundamental está en cambiar de cabeza. Pero, si se saca puros 10, y a la vez se queda dormido con la página central de Penthouse abierta frente a sus ojos, entonces no cabe la menor duda que necesita con urgencia una renovación completa, desde el cuello y hasta la punta de los pies.


No hay comentarios: