The Guilty One

The Guilty One

Sanababetch!

    por Alien Carraz


     En el planeta superficial de la moda, la música, el cine/tv y sus derivados, pululan personajes cuyo excentricismo tiene que ver con la búsqueda de una identidad, un sello propio que los desvele como seres únicos y auténticos, aunque -paradójicamente- tengan que llenarse de artificios, disfraces y de ciertas manías exóticas que sirvan justamente al propósito de romper cánones para rebelarse a la idea de ser una cosa común y corriente, una pizca más de la masa. Hay quienes imponen y también quienes copian. Madonna, impuso un estilo propio que se transformó en moda entre millones de jovencitas, de esas que andan medio perdidas en el limbo tratando de encontrar cualquiera de sus YOes. Tiempo después, vino Lady Gaga, y a partir de los personajes de Madonna y sus estilos, creó un símil de la cantante norteamericana, copiándole muchísimo, desde la estética hasta lo musical. La boca sensual y los ojos melancólicos de Marylin Monroe, han sido imitados por más de medio siglo, y sin embargo, Hollywood, regresa siempre insatisfecho de las copias de la Monroe, a la nostalgia por su figura erótica y su aire trágico y sensual.  
    Las urbes de cemento mantienen la rutina de ver pasar la vida y recoger la diversión a través de la caja idiota, que es el alimento básico, popular y cultural de cada día. La otra parte de la masa -que es, o aparenta ser, anti-tv- se sumerge en el ciberespacio y desde allí recopila la información y busca relacionar lo que hay en la estratósfera virtual de lo probable, con su mundo. La identificación es cada vez más difícil y compleja porque las imágenes son la metralla de mil balas por segundo que aportillan la mente y las emociones, y los cantos de sirena que abren las puertas de par en par a los “paraísos” en el planeta virtual se multiplican por millones, como un santo virus predador en busca de sus presas (fieles e ingenuos).
    Pero, no todo es una joroba en esta vida compleja que nos ha tocado sacar adelante para seguir conectados con las ansias, los desvaríos y los sueños. También, hay quienes eligen conducir sus vidas con relajo, osadía, desenfado, y sin estrés ni bipolaridades. Son aquellos que no se dejan dominar por  la pretensión de ser la gran cosa o tomarse demasiado en serio, o porque son como aquellas encantadoras musas de la frivolidad que aparecen en las portadas de las revistas del corazón, declarando sin inmutarse, divinas tonterías y coquetas banalidades.  
Algunas de aquellas, que viven inmersas en la superficialidad de lo fashion, son las que se hacen llamar betches”, las parientes más directas de las “bitches”, que son, en traducción literal, las “perras” que adornan los dramas pasionales y que también son las anti-heroínas en las películas de acción. Unas mujeres malvadas y ardientes que no titubean en lo más mínimo a la hora de perder la virginidad 700 veces, y con cualquiera que sirva a sus propósitos y ambiciones. También son de esta laya aquellas mujeres que aman el poder, la riqueza y los lujos por encima del amor, la amistad o cualquier otra "bobada cursi" como la lealtad, el altruismo o el cariño por sus semejantes. 
     Sin embargo, las “betches”, se distinguen por ser esas chicas rosa de entre 18 y 25 años de edad, que pertenecen a un mundo de comodidades y privilegios, y que adoran las cosas huecas y frívolas, pero que tienen alma de adolescentes-niñas y sufren del síndrome de "Barbie". Están sumidas en el sueño de detener el tiempo y vivir en la lozanía de la eterna juventud. Sus tres reglas fundamentales en la vida son: No ser chica fácil, No ser Pobre y No estar Gorda. De hecho, una de sus leyes matemáticas para estar emocional, física y mentalmente en armonía consigo mismas, es: "Si no puedes entrar gratis en una discoteca y tienes que pagar, digamos 30 dólares, quiere decir que estás 15 libras más gorda"
     Y como en la urbe fashion casi todo lo que "pega y mata" se desprende del planeta virtual y a través de Facebook, Twitter y otras herramientas sociales al servicio de artificios como el de los 300 “amigos”, los “me gusta” y otras superficialidades parecidas, las creadoras del concepto "Betch" aprovechan el golpe masivo de la fama repentina, y han creado una empresa que explota todas y cada una de las posibilidades económicas que brinda la idea de un mundo "Betch". De hecho, partieron por inventar una web llamada "Betches Love This", y casi de inmediato consiguieron miles de visitas y otras tantas seguidoras. Al rato ya tenían 140 mil seguidores y alrededor de 4 millones de visitas al mes. Aprovechando el impulso, las espontáneas ejecutivas del ciberspacio, sacaron a la luz el libro "Nice is just a place in France: How to win at basically everything", un volumen que rápidamente escaló al primer lugar del ranking de libros de humor. Porque, después de todo, las chicas crearon un manual de comportamiento para las "betches" en base a la sátira, el humor y a punta de desparpajos. La única parte realmente seria de este proyecto es ganar mucha plata
     Aunque, lo normal es que las chicas con 18 o 25 años a cuestas sean unas bestias ansiosas por aquellas cosas de la vida que tienen colores brillantes, sabores deliciosos, olores exquisitos, y que otorgan todo tipo de placeres ardientes y energizantes. Por lo tanto, son seres difíciles de controlar por sus padres, especialmente, porque provienen de una cultura gringa donde las pasiones por la libertad en la juventud se dan desde muy temprana edad, así como el gusto por los excesos, el alcohol y las drogas. En el país donde se consumen más estimulantes que en ninguna otra parte del mundo, estas "betches" encuentran su paraíso, mientras sus padres sufren lo indecible, y aún más después de leer algunos de los artículos del libro, como por ejemplo: "How to manipulate your parents into thinking they raised a normal child" (Cómo manipular a tus padres para hacerles creer que han criado a una niña normal). Un escrito, que no es otra cosa que una sátira llena de conceptos burlones, malas palabras, pésimos ejemplos y una visión antojadiza hasta el delirio acerca de las obligaciones, la moral y las formas de vida que deberían asumir las chicas de tal especie.
     En las junglas de cemento, las metrópolis donde se dictan los estilos de todo lo que imitan los impúberes de hoy, nuestras  chicas viven al filo de la navaja y muy expuestas a las tentaciones. Sin embargo, en vez de quedarse pegadas y sucumbir en ellas, una mayoría ha elegido disfrutar de todas la experiencias, pero sostener la virtud de la inteligencia para conducirse en la aventura de los placeres banales. Las “betches” parecen bastante más tontas y frívolas de lo que son, porque, en realidad, y a pesar de los riesgos de sus vidas libertarias, son del grupo de mujeres que tienen menos posibilidades de hacerse con una depresión bipolar u otra de esas enfermedades emocionales y psicosomáticas que sufren los jóvenes de hoy que se toman demasiado en serio y que se aíslan de las cosas simples, las trivialidades, la risa fácil, y desconocen las bondades terapéuticas de la ironía y el sentido del humor…y ¡vaya que sí!, del reventón.



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