The Guilty One

The Guilty One

Las Mujeres de "Blade Runner"

por Alien Carraz


      
  Mientras las sociedades occidentales desarrolladas (¿desarrolladas?) avanzan en el futurismo presente de lo cibernético, la nanotecnología, la inteligencia artificial, la biología sintética y otras técnicas bizarras altamente inconsecuentes y casi antagónicas con el prototipo original del ser humano, en el planeta fashion del modelaje nos hemos ido llenando de figuras surrealistas, de modelos que parecen maniquíes de porcelana de dos metros; algunas, con menos curvas que una regla T, y otras, con un aspecto de extraterrestres humanas que caminan por las pasarelas como si les picara el trasero.

     
 Son unas especímenes raras que no se hallan en los restaurantes, ni en los bares, ni en las concentraciones de mujeres que pelean por sus derechos, ni en ningún club donde se reúnan señoras que tienen tetas llenas de leche para alimentar bebés gordos y chillones que ensucian los pañales.

      Los encargados de la creación de la moda y las nuevas tendencias, esos
 tipos-tipas que visten y se muestran en un tono entre la antimateria y lo estrafalario (como para dejar muy en claro que ellos son absolutamente diferentes y que no forman parte de la masa uniforme) nos abren a las imágenes de un mundo futurista que se expresa como hastiado de sí mismo y que no sonríe nunca, porque la sonrisa parece ser una forma estúpida de andar por la vida exponiendo peligrosamente lo que lleva uno por dentro.

      Lo dicho: las muñecas de pasarela, no sonríen nunca. Siempre modelan caminando de prisa y en su mirada hay un vacío indiferente, casi un desprecio, como si en vez de mostrar la ropa que cargan, estuvieran representando a un prototipo de mujer, un híbrido insensible y arrogante que no se conecta con nosotros, los típicos idiotas comunes y corrientes de todas partes.

     
 Una de mis películas de ciencia ficción favoritas, "Blade Runner", nos entrega la visión de un futuro oscuro, sucio y hasta maloliente, en donde la única chica que parece tener corazón es la cyber que fue construida para brindar placer a los hombres humanos. Y como fue hecha para dar gozo, es también la única de esta película que es capaz de evolucionar hacia el amor a través de una sensualidad conmovedora, tan o más plena, profunda y genuina que la que nos podría regalar la más sensible, hermosa y deliciosa mujer de carne y hueso.

     
 Casi todo lo que vemos publicado sobre los tiempos que vienen en los próximos 100 años, no muestra señales del sol ni de un cielo abierto a las estrellas, ni de niños jugando entre prados verdes llenos de flores. Lo que se vislumbra es un mundo en penumbras, de colores ocres y cenizos, con el ulular de las sirenas resonando por las calles sucias y llenas de desperdicios…
(¿Será que habré visto las mismas películas demasiadas veces?)

      El consciente colectivo del ingenio creador de los que escriben libros, guiones o hacen cine y televisión, trae las imágenes de una peste por venir que hará de los hombres unos seres muertos-vivos que caminan como idiotas, gruñen igual que una hiena con carraspera y que se abalanzan sobre los otros humanos sanos para comérselos a dentelladas, aún peor que animales hambrientos. No hay nada de edificante ni multicolor en el cuadro del mundo que se nos avecina.

     La intuición, que es una de nuestras vías de conexión más eficientes con nosotros mismos, con lo que nos rodea y también con lo que vendrá, nos dice que todo lo que se repite de manera constante en la imaginación propia y ajena, son las imágenes de un futuro próximo (y no tan lejano) que ya viene viajando desde el ADN de la naturaleza, la nuestra, la cósmica.





Particularidad musical

Me ha encantado esta versión de Walk Off The Earth 
 sobre la gran canción "Somebody that I used to know" de Gotye.



Del libro de Johnston: “Cómo se Hizo Donald Trump”



     En 1988, el periodista estadounidense David Cay Johnston viajó a Atlantic City para entrevistar a Donald Trump, multimillonario y negociante, dueño de casas de juego y magnate inmobiliario.
El personaje le pareció un “fenómeno central de la cultura estadounidense”. 30 años más tarde, Trump es el presidente de ese país.
En 2016, no mucho antes de las elecciones, Johnston publicó el libro “Cómo se hizo Donald Trump”. Para ello echó mano de toda la información acumulada en su acucioso seguimiento del personaje durante tres décadas.
Documentos, entrevistas, artículos. Lo hizo –según dice- para que sus compatriotas votaran sabiendo que, a todas luces, Trump no calificaba para presidente del país más poderoso del mundo. Pero igual lo eligieron.

Se trata de una investigación exhaustiva e implacable sobre la conducta y el estilo de Trump en los negocios, pero que también –es inevitable- lo desnuda como ciudadano e individuo. Y no parece un tipo de fiar. Y lo muestra, sobre todo, como un ideólogo y propagandista de sí mismo.
Podemos ver -siempre con datos y fuentes comprobables en la mano- cómo piensa y actúa Donald Trump en todos los ámbitos. Con el dinero y con las mujeres. Su racismo y misoginia no son novedad.

El actual mandatario no está feliz con el trabajo de Johnston y lo ha amenazado muchas veces con demandarlo.
Mi libro se ha publicado en 10 idiomas”, señala por su parte el autor, “y nadie ha señalado ningún error”.

Una máxima de Johnston es: “si tu mamá te dice que te quiere, verifícalo”.
Una máxima de Trump es que en los negocios (y en todo aspecto de la vida) un arma imprescindible es la venganza: si te golpean, golpea más fuerte.
Caliente o fría, igual es uno de sus platos favoritos.

No le falta sadismo: ha confesado disfrutar con la desdicha de sus enemigos, rivales o contradictores, sobre todo si la ha provocado él mismo. Aunque sean sus parientes. Y agrega “me encantan los perdedores, porque me hacen sentir satisfecho de mí mismo”.

Vanidoso, ignorante y mentiroso, Trump se las ha arreglado para salir bien parado de los muchos entuertos judiciales con miles de millones de dólares en juego en los que se ha involucrado gracias a su habilidosa deshonestidad. Sus impuestos son todo un tema. Su capacidad de intimidar y manipular a las personas, también. Leer “Cómo se hizo Donald Trump” es, al mismo tiempo, un ejercicio de cómica incredulidad. La desfachatez de este “adolescente narcisista de setenta años” (como lo han llamado) consigue hacernos reír de indignación (extraña mezcla).

Muchas veces, Trump difundió noticias falsas de sí mismo. ¿Cómo? Telefoneando a periodistas y fingiendo ser un tal John Baron o John Miller, supuesto portavoz de Mr. Trump y dispuesto a revelar intimidades de su patrón. Por otra parte, y hace un par de décadas, hizo este mismo truco narcisista, insinuando que tenía una aventura amorosa con la cantante y modelo italiana Carla Bruni.

A veces, Johnston –que en el 2001 obtuvo el premio Pulitzer de periodismo por otra investigación- suena tan farsante como el personaje de su libro. Dice que él y Trump se parecen en algunas cosas, pero que la gran diferencia es que él venera la honestidad, mientras Trump sólo venera el dinero, el poder y el “triunfo” a como dé  lugar: Trump, siempre quiere más.
Por ahora, observémosle -con el alma pendiente de un hilo- cómo gobierna a los Estados Unidos (y a una buena parte del mundo) desde la Casa Blanca.


La perspectiva que se abre tras cada nueva aparición de Trump en la escena política es un aviso que nos señala que la estabilidad de los Estados Unidos frente al resto del planeta se ve seriamente amenazada porque gracias a estos gestos son mucho mayores los daños que las fortalezas y porque el tono supremacista de Trump, su ignorancia, su falta de tacto, su prepotencia y ese estilo de “Emperador Global del Mundo” son la fuente de inspiración de los más peligrosos detractores y enemigos de los Estados Unidos siempre dispuestos a inmolarse con tal de llevarse por delante a cualquier estructura o monumento, a cualquier ciudadano o a cualquier símbolo que represente a cualquier icono de la cultura estadounidense.

Igualmente, y al interior del país norteamericano, crece un sentimiento anti trumpista que puja por conseguir la destitución del presidente, ojalá antes de que éste consiga enfrascar a los Estados Unidos en alguna guerra absurda como, por ejemplo, con Corea del Norte.
La inteligencia emocional de Trump es peligrosa, aún peor que la de Kim Jon-un.



La Justicia Social que le falta al Capitalismo


                                                   Resultado de imagen para justicia social

"...La justicia social se refiere a las nociones fundamentales de igualdad de oportunidades y de derechos humanos, más allá del concepto tradicional de justicia legal. Está basada en la equidad y es imprescindible para que los individuos puedan desarrollar su máximo potencial y para que se pueda instaurar una paz duradera". 

(¡Já!)

     El Capitalismo, se parece bastante a la propia Naturaleza en la que estamos insertos y de la que somos  - al igual que todos los seres vivos - voraces miembros que luchan por la sobrevivencia y la conquista del cetro que nos da derecho a montarnos a todas las hembras, a comer las mejores presas, a regodearnos con los privilegios de ser el alfa del lote, pero que, a la vez, nos obliga a ser los cabrones de la manada porque de otra forma los HdP aspirantes al trono están siempre listos para caernos encima y dejarnos con las manos vacías.
Aclaro, por si acaso, que este no es un discurso con afanes machistas.
Difícilmente, al Capitalismo le darán ganas de aplicar Justicia Social porque ésta forma parte de los beneficios que cada quien debe conseguir “a huevo” si quiere sobrevivir en una sociedad que privilegia la chispeza y el sacarle lustre a las oportunidades, por encima del trabajo asalariado o el calentamiento de un puesto seguro en el que a duras penas se respeta la antigüedad y que recompensa con dividendos de “muerto de hambre” después de algo así como 45 años de hacer la pega y entregar un tanto por ciento a las AFP.
Los gobiernos de izquierda no han tenido la menor idea de cómo equilibrar este asunto del libre mercado y su autorregulación para que los humildes y sencillos que apenas sobrepasan el sueldo mínimo tengan respaldo a sus limitaciones y sean decentemente protegidos por la tonta maquinaria del Estado. Algo que es tremendamente difícil porque todos sabemos que los chilenos somos especialistas en hacernos pasar por “humildes y sencillos” con tal de agarrar nuevas tajadas y jodernos al Estado, al vecino, al pariente o al que sea.
Gracias a esta incompetencia generalizada del Estado y de los sucesivos gobiernos desde que se inventaron los gobiernos, no se ha logrado solucionar casi ninguna de las lacras que asolan la convivencia entre la gente ni mucho menos se ha conseguido desarrollar una forma de Justicia Social que pueda ser aplicable a todos los chilenos y por encima de las izquierdas y derechas que en su momento han estado a cargo del buque.
La incompetencia social y política de los encargados es la marea roja que lo contamina todo. Son muy pocos los candidatos que llegan a pecho descubierto y exudando vocación de servicio, y son los mismos que al poco andar, y ya sumidos hasta la cintura (del cuello) entre pantanos, tejemanejes, intrigas y contubernios, terminan por reajustar los ideales y aplicar la norma de los buenos muchachos, las conveniencias y los privilegios.

La Justicia Social es una utopía de la izquierda latinoamericana que se fue diluyendo en el caldo de sus propias falacias, desaciertos y descomposiciones. Maduro, lleva hoy el estandarte de los ineptos, de aquellos líderes inútiles e incapaces a los que se les puede entregar un país rico con recursos casi ilimitados, y sin embargo, lo convertirán en una empresa en la quiebra y una sociedad en el caos.




Reflexiones de Machado



Antonio Machado
...palabras autobiográficas de un poeta que “hablaba en verso y vivía en poesía”.
(Digamos que lo suyo también calza con nosotros los nacionales del requete Sur)

“...Creo que la mujer española (chilena) alcanza una virtud insuperable y que la decadencia de España (Chile) depende del predominio de la mujer y de su enorme superioridad sobre el varón. Me repugna la política donde veo el encanallamiento del campo por el influjo de la ciudad. Detesto al clero mundano que me parece otra degradación campesina. En general me agrada más lo popular que lo aristocrático social y más el campo que la ciudad. El problema nacional me parece irresoluble por falta de virilidad espiritual; pero creo que se debe luchar por el porvenir y crear una fe que no tenemos. Creo más útil la verdad que condena el presente, que la prudencia que salva lo actual a costa siempre de lo venidero. La fe en la vida y el dogma de la utilidad me parecen peligrosos y absurdos. Estimo oportuno combatir a la Iglesia católica (y a todas las demás) y proclamar el derecho del pueblo a la conciencia y estoy convencido de que España (Chile) morirá por asfixia espiritual si no rompe ese lazo de hierro. Para ello no hay más obstáculos que la hipocresía y la timidez. Ésta no es una cuestión de cultura —se puede ser muy culto y respetar lo ficticio y lo inmoral— sino de conciencia. La conciencia es anterior al alfabeto y al pan”.



La Deshonestidad: Aprovechamiento de Oportunidades



Humberto Maturana, es uno de los hombres notables que tiene Chile. Premio Nacional de Ciencias, escritor de más de 30 libros, profesor visitante en las universidades más importantes del mundo, objeto de innumerables premios y reconocimientos.
Unos meses atrás fue invitado al Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT), junto a la coautora de su último libro, Ximena Dávila, y cuando presentaron el título de su conferencia apareció “Innovación, innovación o adicción”.
Maturana pudo ser médico porque estudió Medicina en la Universidad de Chile, pero luego partió a Londres, al University College of London, a estudiar anatomía y neurofisiología, para luego saltar a Boston, en Estados Unidos, para realizar un doctorado en biología en la Universidad de Harvard.
A finales de los años 50, con cerca de 25 años, lo invitaron a trabajar al MIT con Jerome Lettvin y “registraron, por primera, vez la actividad de una célula direccional de un órgano sensorial”, según dice su extenso currículo de Wikipedia. En esos años de juventud participó junto a Lettvin en la postulación para el premio Nobel de Medicina y Fisiología, distinción que no ganaron, pero que dejaba claro que el chileno ya estaba en las grandes ligas de la ciencia.
Tras muchos libros e innumerables artículos y capítulos de libros, en 2015 Humberto Maturana escribió con Ximena Dávila “El árbol del vivir”, resultado de un trabajo conjunto de más de 15 años y que dio origen a la escuela Matriztica, que realiza periódicamente cursos, como el de este otoño (25, 26 y 27 de abril) en el Centro de Innovación de la Universidad Católica.
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Acerca del “Árbol del Vivir”:
“El libro, constituye una forma particular de mirar reflexivamente  cómo se van entrelazando los distintos aspectos de la cotidianidad de los seres humanos -lo que hacemos, sentimos, imaginamos y deseamos- para vivir y generar los mundos que vivimos. Así, para Maturana y Dávila,  todo lo que los seres humanos vivimos -ciencia, filosofía, arte, política, religión, tecnología, o simplemente el vivir cotidiano- lo vivimos en y desde la biología-cultural que hace posible el vivir humano en el lenguajear y el conversar y el reflexionar como un vivir generador de mundos en los que los seres humanos somos, actuamos, y hemos actuado siempre, no solo como el objeto de nuestras preguntas, sino que también como el instrumento para contestarlas y las respuestas mismas”.

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-Sus últimas obras insisten mucho en la importancia de la confianza cuando, justamente, estamos pasando la desconfianza con todos: iglesia, empresarios, políticos, y ahora se supo lo de Carabineros ¿Cómo se vive sin confianza?
-Lo importante es la honestidad, si no hay honestidad, no hay confianza. Si yo no soy honesto, voy a dudar que el otro es honesto y voy a desconfiar. No es la confianza lo primero, es la honestidad lo primero
-¿Qué pasó que no confiamos en nadie?
-Ahora estamos en un momento histórico en que somos deshonestos
-¿Todos?
-No quiero decir todos, pero en Chile, y como chilenos, la deshonestidad está muy presente. Hay muchos actores que están siendo deshonestos
-Usted conoce el caso de Rafael Garay.
-Mmmm.
-¿Cómo una persona puede llegar a estafar amigos, inventar enfermedades, ¿qué refleja este caso?
-Los chilenos tenemos una historia de aprovechadores de las oportunidades
-¿Cómo?
-Todas las situaciones de deshonestidad pública que hemos visto a lo largo de estos últimos años son aprovechamiento de oportunidades, de ganar más si oculto algo
-¿No es así en todo el mundo?
-No lo sé, pero es lo que observo en Chile y es lamentable; no deberíamos ser así. Las protestas públicas son contra la deshonestidad en el ámbito público, en las empresas, en los políticos, las administraciones
-¿Cree que esto va a seguir así?
-Esto puede dar para largo o para corto. Depende de nosotros. Chile puede cambiar si quiere
-¿Cómo podría dar para corto?
-Cuando nos dé vergüenza la deshonestidad y no queramos ser deshonestos. Y que si hemos cometido actos deshonestos, no nos guste y el efecto sea no ser deshonestos de nuevo
-El tema de Rafael Garay se tomó los medios el jueves pasado ¿La publicidad será una manera de castigar?
-No sé. Los medios se montan en eso para tener presencia. En este sentido reflexionar sobre el caso del señor Garay, o los otros casos que hemos vivido, será una oportunidad para cambiar como país, pero, únicamente, si la queremos tomar
-¿Eso es bueno?
-Claro que sí. Si no hubiese un fundamento ético estaríamos en el caos
-¿Usted cree que gente como Garay y Chang, imputados por delitos económicos, eran conscientes del daño que estaban haciendo?
-Cuando mentimos sabemos que lo que estamos haciendo no es correcto
-¿Pero mucha gente puede hacer algo sin medir esas consecuencias? Garay le echó la culpa al alcohol.
-No le creo cuando dice eso. Si yo miento es porque estoy ocultando algo y quiero hacer una manipulación

Redes sociales

-Usted destaca la importancia del acto conversatorio, que es esa capacidad de bailar, relacionarse con los otros de manera efectiva ¿Esta era, la de las redes sociales, no le parece poco conversadora?
-Lo que decimos es que el conversar, la palabra, significa dar vuelta juntos y eso lo podemos hacer de muchas maneras dependiendo de la emoción que tenemos. El baile es hacer juntos algo que es grato a ambas partes. Por ejemplo, ¿esta conversación le resulta grata a usted?
-Sí, muy grata, ¿y a usted?
-También
-¡Qué bueno! Pero, ¿internet y las redes sociales son un problema para la conversación?
-Con las redes sociales e internet hacemos las mismas cosas que sin internet. Estamos más interconectados, pero lo importante es para qué o cómo usamos esas redes, podemos usarlas para colaborar o para competir
-No veo que las redes sociales se estén usando para la honestidad o la colaboración.
-Yo no me meto en las redes sociales
-¿Por qué no?
-No quiero. Me gusta escuchar las noticias en la radio, poder encontrarme con las cosas y no meterme en un juego de dimes y diretes con personas que no me he encontrado o que no sé sus intenciones
-¿Pero no le produce curiosidad?
-He tenido curiosidad, no pensaba dar esta entrevista y finalmente la acepté
-Entonces, no tiene buena opinión de las redes sociales.
-No estoy diciendo que no les sirva a otras personas. Solo hablo respecto a mí.
-Pero hoy mucha gente considera indispensable estar conectados. En el Metro todos están pegados al celular.
-La maravilla de esta conversación es que ni usted ni yo tenemos idea de lo que el otro piensa a menos que lo explicite. A medida que conversamos nos vamos viendo como personas y nos interesamos y seguimos conversando. A lo mejor resultamos amigos porque nos gustó
-Pero eso también se hace con las redes sociales.
-Usted puede hacer lo mismo con las redes sociales, y sin las redes sociales, tal vez cambie la velocidad y sea más rápida.
-Las redes sociales están cambiando a las personas.
-No sé, eso depende de la persona. Se dice que en las redes hay fraude, mentira, manipulación y eso no es nuevo, esas cosas pasaban antes de internet y de las redes sociales. Se acaba de desarmar una red de prostitución infantil que estaba en internet, esas cosas también se hacían sin internet

Capitalismo sin competencia

-Usted ha señalado en varios lugares su preocupación porque nuestra sociedad está obsesionada con la competitividad, el exitismo y está centrada en el progreso. Esas son características centrales del capitalismo y nuestro modelo económico, ¿qué pasaría si no hubiera competencia?
-Entonces habría colaboración
-¿Si no hay exitismo?
-Va a haber seriedad
-¿Y si no hay progreso?
-El progreso es un resultado. Cuando el resultado es deseable, uno dice que hay progreso. Soy innovador cuando lo que estoy haciendo mejora, es diferente y más adecuado para el espacio social. Innovación sin consecuencia en el ámbito de convivencia es una adicción
-¿Cómo?
-Es innovar por innovar

El valor de las empresas

-Otro grupo que sufre la falta de confianza es el empresarial ¿Qué pasó?
-Toda empresa es un servicio público, aunque sea privada. Se sostiene en una comunidad
-¿Los escándalos de colusión no muestran esa “preocupación por la comunidad”?
-Son un escándalo porque a las personas no les gusta que pase eso. El escándalo es un grito que dice esto no puede ser
-¿Por qué está tan desprestigiado conversar en la política? Todos critican la “democracia de los acuerdos”.
-La democracia no puede ser de los acuerdos. La democracia implica honestidad. La palabra acuerdo hace referencia al corazón, quiere decir “ir con el mismo corazón, intención, emoción”. Es confuso hablar de las democracias de los acuerdos, todas las democracias implican acuerdo, no hay una “democracia de los desacuerdos” o “democracia de las disputas”. Lo importante es el mutuo respeto, involucrase, escucharse y escoger una cierta dirección y cumplirla.
-¿Por qué las nuevas generaciones rechazan esa búsqueda de acuerdos?
-Porque sienten que es mentira, no cumplimos los acuerdos.
-¿Considera acertado que este gobierno se embarcara en hacer reformas de gran envergadura? ¿Es una evolución?
-Con Ximena Dávila hicimos una conferencia en el Media Lab del MIT que lo llamamos “Innovación, innovación o adicción”. Al hablar de innovación, de reforma, muchas veces no queda claro que es lo que se quiere conservar. Lo fundamental es conservar. Eso es lo que le da sentido a la innovación.
-¿Cómo?
-Lo central en la innovación es lo que se conserva. Internet es un buen caso de lo que es importante conservar: la honestidad, la colaboración, valores muy antiguos que están muy presentes hoy.
-Ustedes destacan en su discurso tres palabras: innovación, ética, humano, y lo más importante es la ética. ¿Por qué?
-La ética significa que a mí me importan las consecuencias de lo que yo hago y quiero actuar de manera que esas consecuencias no sean negativas para mí, para el otro y el entorno. La ética tiene que ver con que a uno le importa de verdad el otro.
-El siglo XX fue de confrontación, guerras, lucha de clases ¿Cómo ve este siglo?
-No lo veo muy distinto porque van cambiando las teorías, las confrontaciones. La única cosa que haría la diferencia de este siglo con el anterior es que fuésemos, efectivamente, democráticos, que nos respetemos, colaboremos, quisiéramos construir juntos un mundo de colaboración, que no manipulemos, no mintamos, no hagamos fraude en beneficio propio. Ha cambiado el espacio, pero no estamos haciendo cosas muy distintas a los siglos anteriores.
“Todas las situaciones de deshonestidad pública que hemos visto a lo largo de estos últimos años son aprovechamiento de oportunidades”

“El embrión no es un ser humano”

-¿En qué se sostiene su postura cuando enfrenta a quienes creen que el óvulo fecundado es un ser vivo?
-Un embrión no es un ser humano
-¿Usted defiende el aborto en cualquier caso?
-Pienso que es la mujer quien debe tener el derecho a hacerse un aborto, en el entendimiento de lo que está haciendo. Si ella quiere el bebé que viene en camino, no va a hacerse el aborto
-¿Es la mujer la que debe decidir?
-Es responsabilidad de la mujer. Nuestra responsabilidad social es generar una educación para que la población no siga creciendo como está creciendo, somos una plaga mundial
-Pero Chile tiene una población pequeña en relación a otros países del continente y el mundo
-Por favor. Claro, ahora puedes argumentar que todavía hay espacio para poner gente. ¿Para qué?, ¿para generar más pobreza?







Corazón de Mujer

por Alien Carraz



No había motivos para dudar. Sin embargo, Manuel, estaba preso en medio de una tormenta de emociones que lo hacía temblar de rabia y a la vez engendrar oscuros pensamientos.
Él, no la quería, y punto. No había nada más que hacer ni que decir. Ella, era una mujer estúpida como todas las que alguna vez se habían cruzado en su vida y que no cesaban de ponerse a su alcance como si fuera un castigo bien merecido por llevar una vida al filo del abismo y nunca hacerse cargo de nada ni de nadie y preferir la loca aventura de echarle siempre para adelante, sin mirar atrás y sin importar el dolor que dejaba su paso en la vida de otras mujeres que se entregaron a la tonta y triste experiencia de quererlo, amarlo, sentirlo, gozarlo y luego depender de él …

¡Qué estúpido es depender de alguien! –se dijo, escupiendo al viento con rabia.

Sentado en la roca al borde del abismo, contempló el paisaje de luces de la ciudad allá abajo a cientos de metros de distancia. Sentía desprecio por los débiles. Odiaba a los cobardes que se aferran a las cosas como si dentro de ellos no hubiese nada capaz de sostenerlos.

¡Maricones! ¡Eso es lo que son…unos putos maricones!

¿Y eso qué tenía que ver con ella? – su cerebro buscó una salida para su propia pregunta
¡Eso -se dijo- tenía que ver con la idiota que se deja embarazar como si no supiera que su tonta vida se va a echar a perder de ahora en adelante… y todo por andar de enamorada…de calentona … inventándose un puto amor de película…entregándose a un sueño poético de mierda …

¡Qué imbécil! 

Le dieron ganas de abofetearla. La imaginó desnuda, ardiente, ansiosa, exquisita…Y luego la vio gorda, panzona, deformada por un bicho de porquería metido en su barriga y que, una vez afuera, acabaría con su belleza, le chuparía la sangre, la leche…le desfiguraría las tetas…esas tetas deliciosas que le encanta besar y mirarlas…que todavía son ardientes y dulces…que todavía son de ella la gata salvaje que adora que se las bese…que ama ver la cara de su hombre cuando las contempla con un éxtasis casi infinito…

¡Maldita mujer tonta! –volvió a escupir con furia 

¿Amar…querer? ¡Nada! ¡Vivir, gozar y vivir! Echarle para adelante porque la vida misma es un sueño que no dura sino hasta el sueño que viene! ¡No hay eternidad…no hay garantías…no hay tiempo para quedarse pegado en una puta emoción dolorosa…¿¡Para qué!? ¿Con qué fin? ¿Para qué voy a sufrir echando de menos algo o a alguien que no me pertenece?

¡Mujer tonta! –repitió, apretando los puños

La vio nuevamente…desnuda…feliz…con esa risa loca que le hacía hervir la sangre…La vio correr por la playa dando brincos mientras su risa apagaba el sonar de las olas y llenaba el aire de una música sublime y ardiente…esa risa que acallaba el hablar del mundo…de la gente, de los pájaros, del mar…

¡¡Idioootaaaa!! –su grito, atravesó la noche como una daga filosa que se clava en la carne

Allá abajo, sentada en la fría banca, ella acunaba sus brazos como si meciera a un bebé. Le pareció ver una dulce carita preciosa que la miraba como sólo un niño es capaz de contemplar a su madre.

El viento helado la hizo estremecerse. Miró a lo largo de la calle que se alejaba hasta perderse en la oscuridad, acomodó la mochila en su espalda y con el miedo de llevar el corazón alegre pero el alma compungida, dio el primer paso, el más difícil que había dado nunca en sus 15 años de vida, y se adentró en la noche…



El Sexólogo Burlón

por Alien Carraz




Don Evaristo González, era un hombre típico, un  espécimen común y corriente tanto en lo físico como en lo intelectual. Tampoco era ni alto ni bajo, ni gordo ni flaco, ni lindo ni feo. Su aspecto general podía ser el de cualquier ciudadano de clase media que anduviera por las calles de la urbe. Lo que posiblemente lo diferenciaba de una buena parte de los demás, es que a su 60 años cargaba encima la penosa realidad de ser el triste portador de un pene flácido; algo que sólo se podía explicar como el resultado de alguna desgraciada enfermedad (quizás, psicosomática) que no había logrado superar ni con la ayuda de varios especialistas médicos a los que, finalmente, y después de gastarse una fortuna en honorarios, exámenes, pruebas de laboratorio y un sinfín de píldoras y ungüentos, había calificado como “una manga de incompetentes ¡hijos de la gran puta!”
El doctor, un reconocido sexólogo de gran reputación, lo miró por encima de sus anteojos.
Déjeme explicarle, señor González…Mire usted, REM, significa, en inglés, Rapid Eye Movement. O sea, Movimiento Rápido del Ojo, y es la denominación de un estado del sueño profundo en el que nos ocurren cosas extraordinarias, como por ejemplo, repetidas erecciones que pueden extenderse por más de dos horas durante la noche…
Don Evaristo, un poco a la defensiva debido a sus malas experiencias médicas anteriores, creyó notar un tono casi chancero en la voz del médico, pero se mantuvo en un inmutable silencio
De hecho –continuó el doctor después de un par de carraspeos- podemos despertar y descubrir que tenemos a nuestro inseparable amigo y compañero de toda la vida en posición firme y con su ciclopédica mirada fija en el techo…jajajá
El doctor golpeó la mesa con su mano para acompañar la risa, mientras que Don Evaristo, aparentemente en calma, no movió ni una ceja
Una dureza –continuó el facultativo con otro par de carraspeos- que a una persona con 60 años encima le puede producir tanta sorpresa como satisfacción, y quizás, una corta evocación de aquellos tiempos de gloria y placeres descocados, pero que, lamentablemente, y tras unos cuantos segundos, se transforma en una realidad bastante menos delirante y fantasiosa, y que tiene que ver con la urgente necesidad de hacer “pipí”…jajajá
Don Evaristo, continuaba impertérrito, aunque, el sexólogo, creyó ver en la mirada del paciente un atisbo, quizás de molestia o quizás de desaprobación.
El Dr. Leonidas Seibt, era un psiquiatra-sexólogo de larga trayectoria y autor de varios libros técnicos sobre la especialidad, amén de un orador frecuente en los congresos y las más importantes asambleas médicas de sexología. Sin embargo, esa mañana vivió el extraño episodio de haberse tomado sus pastillas como siempre y, sin embargo, tenía la sensación de que las píldoras, Solanezumab, para el tratamiento de su incipiente Alzheimer, le habían producido algo muy raro en su cabeza. Se sentía tentadísimo de la risa y le costaba un mundo contener sus deseos de carcajearse…
Hizo un esfuerzo por tomar el control de sus ideas y emociones.
Lo interesante de estos arrebatos del Sr. Pene –continuó el doctor, luchando con sus punzantes ganas de reírsees que tienen directa relación con algunos aspectos de nuestra salud general, tanto en lo físico como en lo psicológico. Los estudios apuntan que si usted tiene estas fases de erecciones durante el sueño, pero a la vez sufre de flácidas y blandas performances en sus relaciones sexuales, lo más probable es que la causa tenga que ver con un tema psicológico…
Don Evaristo, creyó vislumbrar una expresión burlona en la sonrisilla del médico
Pero, si el “padre de sus hijos" –continuó el facultativo con los ojos chispeantes- reposa tan plácidamente, como quizás usted duerme, y se lo pasa roncando a pierna suelta, lo más presumible sería que sus líos de cama tengan que ver con temas físicos y la necesidad impostergable de correr a la farmacia por pastillas azules o cualquier otra proteína de urgencia como el "Endurol 5000"…jajajá
Una corriente eléctrica, parecida al enfurecimiento, le subió repentinamente por la boca del estómago a Don Evaristo.
En ese instante, el sexólogo, hacía su más encarnizado esfuerzo por evitar sus aportes chistosos al diagnóstico. Algo que, según pasaban los minutos, le era cada vez más difícil conseguir. En ese instante, una loca energía lo hacía sentir a sus anchas con aquellos detalles pintorescos de su oratoria…
Sin prestar demasiada atención a las señales que emergían del rostro contraído de Don Evaristo, el doctor continuó con la exposición…
Para investigar las posibles causas que amenazan la salud de algunos “penes dormilones”, existe un aparatito muy tecnologizado, conocido como Regiscan. La máquina se conecta a Mr. Bean a través de un par de sensores, los que registran toda la actividad que le ocurre durante el sueño y, obviamente, acusa cualquier atisbo de ardores corporales, durezas repentinas o músculos fofos…
Alzó las cejas, junto con clavar una mirada, entre irónica y traviesa, en su interlocutor…
El examen –continuó-  se realiza durante 3 noches seguidas, y posteriormente, la máquina emite un informe que puede ser dolorosamente lapidario, con una reseña siniestra que explica y denuncia todas las causas de cualquier flacidez, y que, además, en el caso de sufrir “flojedad eréctil”, entrega un gráfico que trae impresa una humillante curva descendente que se inclina burlonamente hacia el suelo…jajajá
A esas alturas, Don Evaristo estaba sintiendo un fuerte ardor en el estómago y a la vez, le invadía una cólera espesa y oscura…
El especialista, hizo caso omiso a la cara descompuesta de su interlocutor, y continuó…
Claro que, también, está la posibilidad cierta de que este test nos entregue un resultado extraordinario con números soberbios y gallardos, que alcancen como para candidatearse a Mr. Hard y llevarse el gráfico para la casa y dejarlo en la mesa del tocador para disfrutar la cara de asombro, orgullo y satisfacción de la dueña de casa... jajajá
Y antes que Don Evaristo alcanzara a reaccionar con cualquier gesto que delatara su avanzado estado de indignación, el sexólogo continuó su charla como si nada…
Para el caso de los flácidos y flexibles –dijo sonriendo socarronamente- por culpa de una mente escabrosa, existe hoy un número importante de tratamientos capaces de inhibir la injerencia del lado sensible y oscuro de la materia gris en los procesos del flujo sanguíneo que conducen a la firmeza. La famosa píldora de color azul es una de las tantas soluciones que abarrotan las ofertas del mercado, y no es necesariamente la más eficiente. A los descubrimientos científicos más recientes de la industria farmacéutica también se suman aquellos que conforman la memoria ancestral de la medicina natural…A saber, toda la gama de brotes, hojas, flores y raíces que nos llegan desde lugares exóticos y que pregonan erecciones como tungsteno en edades y condiciones físicas imposibles, incluso en aquellas en las que mantenerse despierto es ya una tarea difícil…jajajá
El médico nuevamente dio un manotazo sobre la mesa para acompañar su carcajada.
A esas alturas, a Don Evaristo, junto con el nudo estomacal, le empezó a aflorar un color ceniciento en el rostro mientras que un nervioso temblor en el párpado de su ojo izquierdo se hacía cada vez más intenso.
Por otra parte prosiguió el doctor- las otras señales que delatan posibles enfermedades y que están directamente relacionadas con Mr. Dick, son, por ejemplo, el color de la orina: así, un chorrito en tono rosado, que no se relaciona para nada con sus tendencias sexuales…jajajá…ni sus ansias repentinas por salir del ropero…jajajá…tiene que ver con asuntos propios de la próstata, la vejiga o el riñón…
Tomó el vaso de agua y se zampó un buen trago mientras de sus ojos brotaban lágrimas de risa…
Don Evaristo, trémulo, palpitante, casi convulso, permaneció en absoluto silencio, aunque en su mirada había algo parecido a un brillo amenazador
Lo otro que revela el informe –agregó el especialista entre risas- dice relación a una falta de sensibilidad en el órgano masculino, algo que tampoco tiene que ver con que su propietario sea un tipo frío y calculador…jajajá…sino que se trata de una falencia en la alimentación suya, de usted (lo apuntó con el dedo) que provoca que no haya una buena comunicación entre las fibras nerviosas de su cabeza, la de él (apuntó a la entrepierna de Don Evaristo)  y su cerebro, el suyo, que técnicamente es de usted, pero prácticamente es de él (apuntó primero a la cabeza de su ya exaltado paciente y luego a su entrepierna)…jajajá
En el bolsillo de su chaqueta, los dedos de la mano derecha de Don Evaristo se crisparon en la culata de su  Smith & Wesson, calibre 22. El frío contacto del metal fue como si de pronto hubiese hallado un equilibrio a sus emociones. Se sintió fuerte, seguro, dueño de sí mismo y…con deseos de matar.
El médico, sintió algo extraño cuando le miró a los ojos. Sin embargo, su cerebro estaba disfrutando de su excitación hilarante y de sus propias palabras, así que no prestó demasiada atención al cambio de semblante de su interlocutor…
      También –continuó el sexólogo con una amplia sonrisa que no parecía venir al caso- entre los 50 y 60 años de edad, puede ocurrir aquello de una repentina curvatura o doblamiento del miembro. Algo que se conoce como la enfermedad de Peyronie, y que produce horrores y sufrimientos psicológicos en quienes le padecen porque, por lo general, los afectados, contemplando lo que parece un sobre-madurado plátano caribeño…jajajá…casi todos imaginan que sus días de revolcones y gemidos han llegado a su fin…
¡Pero, no, señor! –en su rostro encendido había una mueca triunfal y unos ojos abiertos como listos para saltar de sus órbitas-…¡Tal cosa no es para nada cierta! Con su chiquitín en estado curvatorio usted puede enloquecer perfectamente a las damiselas o…a quien sea…jajajá…porque la lógica nos dice que la mayoría de nuestras o nuestros compinches sexuales no tienen la costumbre de intercambios ardientes y sensuales con tan original instrumento ni en tales novedosas direcciones…jajajá…
En ese instante, el cerebro en ebullición de Don Evaristo, le dio la orden al brazo para que hiciera que los dedos de su mano agarraran la Smith & Wesson, la sacaran del bolsillo y la guiaran hasta que el cañón apuntara directamente al pecho del “hijodeputa médico de porquería” y le desencajaran al menos un par de plomazos para que “el cabrón se callara de una puta vez”.
Sin embargo, ni el brazo ni la mano ni los dedos hicieron lo que la mente exigía. En la última décima de segundo, la neurona que lo decide todo, le puso freno al movimiento.
El Dr. Seibt, estaba pálido. En su frente asomaban gotas de sudor mientras que sus pupilas dilatadas al máximo daban señales de un estado catatónico próximo al colapso. Aspiró y expiró varias veces, profunda y pausadamente. Le pareció que el corazón agarraba su ritmo normal y que las palpitaciones en sus sienes ya no rebotaban con tanta fuerza al interior de su cabeza.
Don Evaristo, lo observaba con un detenimiento escalofriante.
Cuando sus ojos se encontraron, la expresión en el rostro de Don Evaristo casi le produce un ataque cardíaco, pero de risa. Tuvo que hacer un esfuerzo supremo por controlarse. Se excusó y se fue raudo al baño donde le dio rienda suelta a sus carcajadas tapándose la boca con la toalla…Quedó exhausto de tanto reírse…
¿¡Qué mierda me pasa!? ¡Pastillas cabronas! Se vio a sí mismo sosteniendo al farmacéutico de la solapa, abofeteándolo y acusándolo de ¡animal e incompetente! Le entablaría una demanda millonaria…¡Cabrón!
Después de lavarse la cara  y hasta meter su cabeza bajo el chorro de agua fría, regresó a su escritorio y casi le da otro ataque de risa ante la cara de pregunta de Don Evaristo.
Respiró profundamente antes de hablar
De ahora en adelante, señor González, será mejor que le ponga más ojo al niño mimado de sus fantasías y le dedique un tiempo más que prudente para observar las señales que revelan su estado de salud y robustez. En verdad le digo que si su despertar le sorprende con una erección de piedra y 30 centímetros de vigor y fortaleza…-sus ojos ardían de risa-…y no me agradezca el detalle longitudinal… jajajá … disfrute del momento, sonríale a la vida y siéntase mucho más que afortunado...jajajá…
Los dedos crispados de Don Evaristo aferraron la pistola
Y si por el contrario -continuó el doctor riendo abiertamente mientras de sus ojos brotaban chispas de histeria- usted descubre que lo suyo son puras jaleas y flanes…jajajá…¡no se altere ni se precipite! Además de pastillas y menjunjes, el mercado está lleno de ofertas con adminículos estrambóticos que son capaces de reemplazar al más enclenque de aquellos bananos…¡como el suyo!…jajajá…que no se inmutan con nada…ni siquiera con las desnudeces más provocativas ni con las curvas más exquisitas…jajajá
De pronto, el rostro desencajado por la risa se transformó en una cara de estupor. Después de oír las dos explosiones, el Dr. Seibt, se miró el pecho y vio cómo la sangre brotaba de dos enormes orificios que le habían aparecido a la altura del corazón.
Cuando quiso preguntarse las razones para tener esos hoyos, ya estaba muerto y sus pensamientos no tenían la menor importancia.
Y mientras, él, o sea, su yo etéreo, se iba levitando hacia alguna parte que no le pareció el infierno, alcanzó a observar a su cuerpo terrenal tendido de boca sobre su escritorio y a Don Evaristo sosteniendo una humeante pistola que ahora apuntaba directamente a su propia cabeza…
María, de rodillas en el baño del Dr. Seibt, miraba con angustia los envases de los remedios y las decenas de pastillas repartidas por el piso. La rabia y el temor no le permitían entender muy bien cómo diablos fue que al abrir la puerta del botiquín del médico, todo su contenido se vino al suelo y justo cuando estaba a punto de terminar el día e irse para su casa.
Recogió un envase vacío que tenía una etiqueta con la palabra “Solanezumab” impresa en ella. Miró las pastillas sobre el piso y eligió unas que le parecieron las más Solanezumab de todas.
¡Éstas tienen que ser! -se dijo convencida